Este excelente artículo me lo encontré leyendo el periódico El Financiero de esta semana, y está para reflexionar un poco sobre lo que tenemos y dejar de quejarnos tanto, por que aquí realmente estamos bien o por lo menos mejor que otros lados.

Claro no podemos segarnos sin dejar de tener muy claro que debemos seguir adelante y tenemos que mejorar día con día.

Entre Paréntesis: Agonizar por una llamada

Periodista Diana Lucía Salas Víquez
capitalfinanciero.com

Qué verg?enza tener que estar en tierra extranjera y ver totalmente insatisfechas las necesidades ticas de hablar 286 minutos mensuales por celular para darme cuenta que en Costa Rica hay varias cosas que funcionan; no porque yo creía que funcionaran mal. simplemente no me había tomado la molestia de percibir que funcionaban de tal forma.

Eso me pasó con el ICE; berrinche tras berrinche porque los mensajes me llegan dos horas después o porque se me fue la señal durante los dos segundos que aguanta mi paciencia.

Ah! pero cuando llegué a Colombia bien callada que me tuve que quedar cuando observaba a gente, a mucha gente recostada a las paredes de los comercios con letreros guindándoles del cuello con leyendas “minutos a 250 pesos”.

?Minutos? ?De qué están hablando? ?Por qué tiene cuatro celulares en la mano? “Si su merced desea llamar puede pagarles a estas señoras” me dijo la colombiana que viajaba a mi lado. Pero como yo seguía sin entender, le pregunté como la más ingenua ?si ustedes no pueden llamar entonces para qué tienen celular?

?Claro! a mí me parecía la ecuación más sencilla del mundo: celular para llamar y todos felices, sin embargo, la mayoría de colombianos lo tienen solo para recibir llamadas.

El precio de la tarjeta para llamadas es tan elevado que una familia con un ingreso promedio (unos ?120.000 mensuales) debe decidir si cada uno tiene un celular para recibir llamadas o compran uno y una tarjeta para estos dos ejercicios.

Pero la odisea no termina ahí. Si quiero llamar de un celular a otro, la línea debe ser de la misma compañía de lo contrario te sale tan costoso que los “vendedores de minutos” no te dan la opción. Si es a un teléfono fijo es necesario una línea determinada, si la llamada es a un celular es otra historia. Para entonces yo seguía pensando: prometo que no me vuelvo a quejar si los mensajes me llegan dos días después.

El ICE no será el mejor del mundo, eso está claro, tampoco me refiero a que no necesita mejoras pero no puedo dejar de sentirme feliz por saber que después de Paraguay pago las menores tarifas por saludar a mi tía, mejor amiga o a mi mamá.

Deleitarme de que puedo llamar desde Golfito a la Isla del Coco sin tener que cambiar de código, empresa y sin dejar mi huella digital. Si no quiero pagar tanto me voy para un teléfono público que por cierto ahora están desocupados porque los ticos estamos muy ocupados en conservar el segundo lugar en consumo celular de Latinoamérica.

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